La gran bruma. Juan Pedro Aparicio

La gran brumaPresumo de leer mucho, corrijo, presumo de haber leído mucho. He leído hasta guías de teléfono, leer era una verdadera adicción, el vicio confesable. Hace muchos años de eso.

Pero leer es el vicio al que quieres volver y yo estoy en el intento de hacerlo, llevo ya un tiempo y no estaba teniendo mucho éxito. El Ulises de James Joyce no es una buena elección para despertar de nuevo el hábito, no pude leerlo en su día y mucho menos he podido leerlo ahora. No hay prisa, le llegará su momento. No es una rendición, solo un segundo aplazamiento, sigue aparcado en la estantería esperando a que yo esté preparado para él.

La ocasión llegó con un regalo, un regalo inesperado de tres libros. No conocía ninguno de ellos y ninguno de ellos parecía especialmente trascendente. Quizás era justo lo que necesitaba.

He leído el primero, La gran bruma de Juan Pedro Aparicio. No conocía el libro, tampoco al autor. Lo he leído fácil, 213 páginas de trama policíaca con ciertos tintes de ¿humor?, ¿ironía?. No es un libro que deje huella en el lector y mucho menos en la literatura. Diría que ni siquiera la trama es redonda, un poco deslabazada y chirriante en algunos aspectos. La calidad de la escritura es aceptable, sin florituras, directa, sin enredarse en ejercicios de virtuosismo pero sin perder un mínimo de corrección y estilo. En todo caso ha cumplido con el objetivo de entretenerme unas horas con un ejercicio, la lectura, que es el único que te permite, no, que te obliga; a desconectar la mente del mundo real al mismo tiempo que la ejercitas navegando por el mundo literario.

Y como si de una conjura se tratara, el mismo día que terminé de leerlo atacó mi puerta un joven, verborreico, e insultantemente sonriente promotor del Circulo de Lectores. El Círculo de Lectores es una empresa que despierta en mi añoranzas de mi niñez y mi juventud. Mi madre ha sido socia del mismo durante más de cuarenta años y este hecho ha sido determinante para que en la casa de mis padres haya más de 2.000 libros (a ojo de buen cubero) de todo tipo y condición, aunque con una clara tendencia a la literatura clásica y de calidad. Una circunstancia que alimentó mi adicción a la lectura que ahora estoy intentando recuperar.

El caso es que a pesar de lo increíblemente anacrónico que me parece, desde el punto de vista del negocio, un planteamiento como el del Circulo de Lectores; el muchacho consiguió que “me uniese a la secta” como el mismo calificó la ceremonia, después de haber utilizado con ritmo de ametralladora absolutamente todos los cliches de la venta “a puerta fría”, incluido el alabarme lo bien que me conservo para mi edad 🙂

El caso es que ahora tengo la “obligación” de comprar algún artículo de la dichosa revista cada dos meses, durante 14 meses, 7 libros en total. El primero hoy me  lo ha entregado la agente de mi zona, El vencedor está solo, de Paulo Coelho, libro del que tampoco tengo referencias pero que era el que más me apetecía de entre la selección de libros que en la primera compra te dejan a mitad de precio (el resto eran best sellers de todo tipo y condición). De Paulo Coelho espero una literatura con más empaque y que me ayude a alimentar el pequeñito fuego que he conseguido volver a encender. Os lo contaré, pero eso será cuando lo termine.

Bienvenidos de nuevo a mi blog, después de más de un año de no escribir nada en él tengo intención de acompañar mi vuelta a la lectura con breves apuntes como éste. Espero conseguir que una vez dado el primer paso, mi ritmo de lectura (de literatura) y de escritura se consolide y se vuelva a convertir en un maravilloso vicio.

Buenas noches, dulces sueños.

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