Maligno es malo y poco cariñoso con Ubuntu

Maligno en su blog “Un informático en el lado del mal” está publicando una interesante serie de artículos en los que analiza la usabilidad (más bien la falta de ella) de Ubuntu. Maligno es un experto en seguridad informática y un convencido/activista del lado del mal (Microsoft Windows) frente al lado del bien (Linux) como el mismo los identifica.

Maligno aceptó el reto de instalar en su ordenador y usar exclusivamente durante 3 meses una distribución Linux, Ubuntu ha sido la elegida. El reto, que más que un reto esta resultando una muy dura penitencia para Maligno que le está reconcentrando la mala leche y exacerbando la ironía, se está concretando en los análisis que va realizando, sobre todo de aspectos de usabilidad, de Ubuntu.

No es una sorpresa para nadie que su impresión no pueda ser más negativa. Y, os lo dice alguien que trabaja en una consultora (ya sabéis 85% PowerPoint, 10% Word, 5% creatividad :-)) y que desde Septiembre de 2006 usa exclusivamente Ubuntu, hay que reconocer que hasta ahora todos sus comentarios/críticas están totalmente justificadas.

También hay que decir que ha empezado (como por otra parte empezaría cualquier usuario) topándose con la gestión de la Wifi que es, con diferencia, uno de los aspectos peor resueltos en Ubuntu. El puñetero Network Manager sigue siendo una castaña y una verdadera pesadilla para usuarios no avezados y eso si tienes la suerte de que tu tarjeta Wifi esté soportada directamente, como tengas que andar instalando drivers propietarios y/o firmware olvídate.

Ubuntu, las distribuciones de Linux en general, tienen una peor usabilidad que Microsoft Windows Vista, incluso que Microsoft Windows XP. Creo que cualquiera que realice un análisis objetivo llegará a la misma conclusión.

Por otro lado Maligno es claramente un Power User de Microsoft Windows y un Newbie en el mundo Linux. Es lógico que le suba la tensión cuando no encuentra a la primera esa funcionalidad a la que está tan acostumbrado (después de muchos años de uso) y que en Linux/Ubuntu está en otro sitio o sigue otra filosofía. Ya sabemos, cuando tienes en la mano un martillo todo lo que ves son clavos. Su estado de animo sería muy distinto si tuviese el mismo nivel de conocimientos en Linux que el que tiene en los entornos de Microsoft.

Mi opinión al respecto es que yo nunca haría una comparación “plana” entre los sistemas operativos de Microsoft y las distribuciones de Linux. Los sistemas operativos de Microsoft son productos comerciales mientras que las distribuciones Linux son (en su mayoría, no todas) proyectos colectivos sin animo de lucro. Son filosofías distintas, con objetivos distintos y, por lo tanto, con una evolución también necesariamente muy distinta.

Me diréis – “Pero al fin y al cabo estamos hablando de dos sistemas operativos” – y yo os contestaré que ahí está el error. Una distribución de Linux no es un sistema operativo, el sistema operativo es Linux. Una distribución es un sistema operativo, Linux, empaquetado e integrado con miles de otros programas: entornos gráficos (Xfce, GNOME, KDE, etc.), aplicaciones (OpenOffice), etc..

La usabilidad es claramente un aspecto en el que cualquier distribución de Linux, por su naturaleza, está muy por detras de un producto comercial, maduro (no siempre), coherente (no siempre) y cohesionado (no siempre) como son los sistemas operativos de Microsoft.

Pero hay otros aspectos en los que hasta Maligno tendría que reconocer que la balanza se inclina hacia el lado de las  distribuciones Linux. El primero la libertad, fundamentalmente la complejidad de uso de las distribuciones Linux está ligada al altísimo grado de libertad que confieren al usuario. En una distribución Linux un usuario puede hacer prácticamente todo lo que quiera, tanto es así que hasta puede modificar el código fuente de cualquier elemento de la distribución. Cada operación se puede hacer de decenas de formas distintas. Eso es libertad de elección, pero tener que elegir entre 10 opciones es más difícil que no tener más que una opción.

El segundo aspecto en el que creo que todos estaréis de acuerdo conmigo en que las distribuciones Linux superan a los sistemas operativos de Microsoft es el de la funcionalidad. Cuando instalas un sistema operativo de Microsoft en un ordenador obtienes un sistema operativo y un conjunto (pequeño) de utilidades muy básicas: el Notepad, el Writer (¿se llama así?), una calculadora, el Paint; vamos poca cosa. Si a la ecuación añades el Microsoft Office la cosa mejora un poco: presentaciones, un editor de texto decente, una potente hoja de cálculo y alguna otra cosilla. Si comparamos la funcionalidad obtenida, incluso contanto con el Microsoft Office, con la que proporciona cualquier distribución Linux objetivamente hay que concluir que la plataforma de Microsoft (sistema operativo más paquete ofimatico) es un juguete. En Linux dispones de miles, literalmente miles, de aplicaciones disponibles (y gratuitas) y a la distancia de un click de ratón de tu ordenador, para cubrir practicamente cualquier funcionalidad que se te pueda ocurrir: ofimática, matemáticas, diseño gráfico, multimedia, astronomía, genealogía, ciencia, programación, electrónica, juegos. Haced la prueba, pensad en algo para lo que os vendría bien un programa y después buscad si hay alguna aplicación disponible para Linux que cubra vuestra necesidad, os apuesto a que la encontráis.

Resumiendo, os recomiendo que leáis los artículos de Maligno.

¿Y a que viene todo este rollo?. A que iba a ver si se podía hacer una cosa con GParted y al intentar ejecutar sin privilegios me encontré con la siguiente ventana de diálogo.

La verdad, me hizo muchísima gracia.

Y es que Maligno tiene razón, los sistemas operativos de Microsoft están construido por profesionales especializados que tienen como objetivo producir un producto comercial de excelente calidad y serio que les permita conservar la confianza de las empresas. Linux está construido por personas, profesionales también, muchos de ellos excelentes profesionales además; pero personas al fin y al cabo que tienen la libertad y la capacidad de dar un toque más humano al sistema operativo, que no producto.

Al fin y al cabo Ubuntu es una filosofía o ética basada en el concepto de humanidad como agrupación de personas que dependen unas de otras. Personas, personas, personas.

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