Principios de diseño de una arquitectura de SI empresarial

Una de las primeras etapas de un proyecto de diseño de arquitectura de sistemas de información es la identificación de los principios de diseño.

Es probablememte una de las etapas más importantes y, paradójicamente, una de a las que menos atención se le presta. En mi experiencia cometer el error de no dar la importancia necesaria al proceso de identificación de los principios de diseño es uno de los errores más comunes y más graves que se cometen en los proyectos de diseño de arquitecturas de sistemas de información empresariales.

El objetivo es ayudar al “dueño” del proyecto (al cliente, a la organización) a identificar cuáles son las características más importantes que deben cumplir sus sistemas de información.

¡El objetivo del arquitecto de SI en este etapa es ayudar a hacer, no hacer!.

Cuando alguien contrata a un arquitecto para que le construya la casa, la misión del arquitecto es construir la casa que el cliente quiere, necesita y le gusta (y puede pagar); los principios del diseño los marca el cliente, la misión del arquitecto es ayudarle a identificarlos. En el caso de los sistemas de información es exactamente lo mismo.

Hay ocasiones en las que la personalidad o intereses del arquitecto priman sobre las del cliente y el resultado es una casa/edificio/sistema de información excelente, innovador, “de firma”; pero que no es el que el cliente quiere y/o necesita.

Sin perder entonces de vista que los principios de diseño debe idenficarlos el propietario del sistema de información, si es verdad que el arquitecto de sistemas de información puede (y debe) proporcionar un conjunto de principios básicos, más o menos ineludibles, extraidos de la experiencia propia y del análisis de la evolución de los sistemas de información empresariales.

En esta línea hace años que se ha identificado una suerte de “ideal” al que una organización debe tender si quiere sobrevivir en un entorno como el actual. Este ideal se ha denominado “Empresa Adaptable” (Adaptive Enterprise). Múltiples proveedores de servicios de sistemas de información han abrazado este ideal, uno de ellos es HP que ha hecho del concepto de “Empresa Adaptable ” (Adaptive Enterprise) el eje de su discurso comercial. Evidentemente el interés que cada organización pone en el concepto de empresa adaptable depende de sus propios objetivos, lo que por otra parte es totalmente lícito. En el caso de HP, por ejemplo, todo el discurso de “Empresa Adaptable” tiene como objetivo la venta de los productos y servicios de HP; en mi opinión esto no resta validez a los principios en sí mismos.

HP identifica cuatro principios básicos de diseño que hay que considerar cuando se trata de construir una “Empresa Adaptable” (aunque quizás en el caso de HP podríamos particularizar más y decir “Infraestructura de TI Adaptable”):

  • Simplificación. Simplificar hasta dónde sea posible los entornos de SI consolidando aplicaciones e infraestructuras, automatizando y coordinando procesos y virtualizando los recursos. Esto debería permitir reducir el esfuerzo necesario para la gestión de los SI además de permitir una respuesta más rápida ante las necesidades de cambio.
  • Estandarización. Las estandarización es otra vía de simplificación. La utilización de estándares, hasta dónde sea posible, reduce costes y facilita el cambio. Permite una integración más fácil y más rápida.
  • Modularidad. El “divide y vencerás” es de necesaria aplicación. Eliminar componentes monolíticos descomponiendolos en otros más pequeños, concretos y, por lo tanto; más reutilizables permite reducir el volumen de los SI, incrementar su eficiencia y su flexibilidad. Este concepto es la base de las arquitecturas orientadas a servicios (SOA).
  • Integración. La modularidad (numerosos componentes pequeños que trabajan en equipo para soportar un proceso) implica la necesidad de disponer de la capacidad de gestionar de forma sencilla y ágil la integración de estos componentes para componer dichos equipos de trabajo. La estandarización simplifica enormemente esta necesidad de integración, fundamentalmente al permitir “enchufar” (plug-and-play) componentes de forma sencilla dentro del equipo, y definir el modelo de relación entre los componentes. Además la integración debe proporcionar la capacidad de gestionar el funcionamiento de dichos equipos de trabajo optimizando los recursos, monitorizando su rendimiento y aportando fiabilidad.

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